Recompensas gratificantes

Un novedoso programa financiado por Prevent Cancer Foundation y destinado a personas en situación de desventaja económica permitió detectar el cáncer en esta mujer.

Celebremos Patient, Vilma (Left) Celebremos Coordinator, Georgeen Newland (Right)

USTED NO TIENE SEGURO DE SALUD, su lengua materna no es el inglés, y tal vez tenga cáncer. Se trata de una situación desalentadora, casi imposible. Una situación que Vilma L., de 57 años de edad, cuyos médicos descubrieron un tumor sospechoso en su seno derecho durante una mamografía de rutina en el otoño de 2006, conoce muy de cerca.

Muchas mujeres en la situación de Vilma se sienten intimidadas cuando los médicos hablan rápido con palabras de la jerga médica, o se pierden en el complejo laberinto de trámites, análisis, consultas y controles. Sin embargo, el caso de Vilma era distinto: mucho antes de que apareciera su preocupante tumor, Vilma se había inscripto en ¡Celebremos la Vida!, un programa de recursos para pacientes del Centro Integral para el Cáncer Lombardi, en el Centro Médico de la Universidad de Georgetown, en Washington, D.C.

La biopsia reveló lo que Vilma tanto temía: tenía cáncer. Pero el diagnóstico también traía buenas noticias: el cáncer estaba aún reducido a los conductos de su seno y no se había extendido. Gracias al programa “Celebremos”, su enfermedad se detectó en una etapa lo suficientemente temprana como para que los cirujanos consideraran posible extirpar por completo el cáncer de su cuerpo.

Se programó una operación para la semana siguiente. “Fue maravilloso no sentirme sola”, recuerda Vilma, “sentirme protegida y apoyada por alguien que está de mi lado”.

El día de la operación, Newland se encontró con Vilma en el hospital a las 6 de la mañana para un análisis de sangre, un examen cardiológico y más trámites. Mientras aguardaban la preparación del quirófano, Vilma y Newland inclinaron sus cabezas y rezaron. “Habíamos orado muchas veces juntas”, recuerda Newland. “Pero rezar antes de la cirugía era muy importante.” Poco después, una enfermera vino a buscar a Vilma para llevarla a la operación que le cambiaría la vida. “Estuvimos abrazadas hasta el último momento”, añade Newland. “Le dije a la enfermera: ‘Cuídela’. Luego, miré a Vilma y le susurré: ‘Todo va a salir bien’.”

Y, al final, así fue.

Después de la operación, Newland siguió ayudando a Vilma durante un tratamiento contra infecciones y radiación de 6 semanas de duración. Luego, ambas se volvieron a encontrar para esperar con ansiedad y rezar, esta vez, por los resultados de las pruebas.

RESULTADO:
Las pruebas indicaron que el cáncer había desaparecido. En la actualidad, Vilma toma tamoxifeno para reducir el riesgo de recidiva (reaparición del cáncer), y ella, junto a Newland, continúa con las citas de control.

“Si el programa de recursos para pacientes no me hubiera seguido, el cáncer quizás se hubiera extendido en todo mi pecho”, dice Vilma. “Creo que el programa debería ser un ejemplo de cómo ayudar a los demás.”